20100302

Testimonio de James

Quisiera contarles una historia acerca de una mujer que conozco. Lucía a los veinte años conoció a Joseph el hombre con el cual se casaría. Juntos esta mujer y su esposo decidieron que la familia ideal que construyeran tendría, dada la gracia de Dios, exactamente tres niños. Luego de 11 años juntos, Dios proveyó de acuerdo a sus deseos y bendiciones. Les dio tres saludables niños! Dos niños y una niña intermedia.

Cuando los niños tenían 7, 4 y 2 años de edad, Lucía sintió los efectos físicos familiares de nuevo - ella creía que podría estar embarazada por una cuarta vez. Visitó a su doctor para confirmar el embarazo que sospechaba y fue a un examen de rutina. Lucía estaba embarazada pero esta vez el doctor descubrió un problema y la hospitalizó inmediatamente. Ella tenía un cáncer creciendo incontrolablemente en su colon. El doctor y el cirujano prescribieron un aborto y cirugía para remover el cáncer como el mejor tratamiento que podían ofrecer.

Demasiado frecuentemente en este país, si se tiene una enfermedad seria cuando se está embarazada, el enfoque típico del doctor es abortar, y luego tratamiento. Esta no es la práctica en muchos países que tienen un menor índice de mortalidad infantil que en los Estados Unidos. En realidad, hay pocos, y muy raros casos en los que haya razones médicas para abortar. Sin embargo, las mujeres son siempre enfrentadas a dos opciones: tener un aborto y tener un tratamiento adecuado o tratar de conservar al bebé arriesgando la muerte.

Lucía tenía solo 35 años y 2 meses de embarazo. Ella y su esposo ya tenían tres pequeños niños. Exactamente lo que habían "planeado". Ella había abandonado una carrera en diseño de modas que había empezado cuando era soltera para tener y cuidar de su familia. Lucía estaba profundamente dedicada a sus tres pequeños y a su esposo. Todos la necesitaban. El bebé que crecía dentro suyo tenía menos de 4 cm. El feto ya tenía la apariencia humana. Las ondas cerebrales están presentes en un bebé que crece. Los ojos, oídos, nariz, dedos ya están formados y el corazón late a la cuarta semana, la sangre (de un tipo diferente al de la madre) fluye. Los reflejos ya se dan y partes de la piel son sensitivas al tacto. Las huellas digitales se han empezado a formar junto con las líneas de las manos. Pero, la vida de Lucia estaba en un peligro mortal. Ella tiene solo 35 años y tienen tanto por que vivir y que hacer. La vida del bebé está en peligro mortal. Tiene solo 8 semanas de edad. El útero materno de repente se ha vuelto un lugar muy peligroso para vivir, pero - no tiene "opción".



Lucía tomó su decisión - no el año anterior- no hace diez años- ni hace 20 años - sino hace cuarenta años en el otoño de 1955! Consideren por un momento el estado de la medicina y el tratamiento para el cáncer en esa época. No había resonancia magnética ni tomografías computarizadad disponibles para determinar en forma precisa las medidas y la diagnosis del cáncer creciente. Los crudos tratamientos de quimoterapia estaban disponibles, pero el láser o cirugía ortoscópica o sofisticados tratamientos bioquímicos no. El cáncer era muy temido - y en forma justificada, porque había muy pocos doctores que pudieran aislar el cáncer mediante extracción quirúrgica. Quedaban pocas oportunidades en la cirugía. En el caso de Lucia, ¿que hubieras decidido?

Si fueras el amoroso marido de Lucia y el padre de tres niños pequeños, que le dirías a tu esposa? Lucía entendió la perspectiva de Dios en esta situación. Pensamos que la decisión de ella era clara. Por qué? Simplemente ten en cuenta que ella sabia lo que estaba bien. Lucía sabía que tenía que confiar en Dios. Lucía estaba convencida de conservar al niño, como un regalo de Dios, el autor de la vida, el creador de todas las cosas.

Esto se volvió muy real para Lucía. Recientemente, un testigo presencial me dijo : "Desde el principio ella estaba determinada a darte a luz" Ustedes verán, yo soy el cuarto hijo. Mi madre se sometió a cirugía en Octubre de 1955 cerca de la octava semana de embarazo para remover la mayor parte de su colon. La operación fue exitosa, y solo a través de la gracia de Dios y de su decisión correcta, fue que nací en 1956. Bendito Dios. Mi madre tuvo una segunda cirugía luego del parto. Como resultado, vivió el resto de su vida con una colostomía.

Dios bendijo a mi madre y padre, mis dos hermanos y hermana y a mi con la completa cura del cáncer de mi madre. El nos bendijo a todos con otros 39 años de vida para mi madre. Suficiente para que pudiera presenciar el nacimiento de sus nietos. Ellos crecieron lo suficiente para tener sus propios recuerdos de ella. Fuimos todos benditos por Dios. El Señor finalmente la llevó con él en 1995.

El le trajo mucho consuelo y paz cuando su salud falló y gentil y piadosamente puso su mente en reposo. Su providencia fue realmente asombrosa cuando una y otra vez le envío lo que ella necesitaba para continuar su vida junto a El con gracia y amor.

Estoy tan agradecido de estar vivo. Tengo dos niños propios. Dios ha revelado su plan para mi y mi esposa a través de esto y nos ha confirmado muchas veces que nuestro ministerio pro-vida es parte de su propósito para nosotros de acuerdo a su plan. Cuando pienso en mi madre me doy cuenta del inmenso valor de la vida humana. Recuerdo y celebro la verdad - que la vida es un regalo de Dios, y toda la vida humana, nacida y nonata, es sagrada.

Conocemos a Dios como el creador de TODAS las cosas, y separa al hombre y le da valor especial. Cada individuo gana un valor sin precio por ser hecho, formado a la imagen de Dios . Dios ofrece su gracia, su perdón y salvación a todos, sin importar los pecados del pasado. La santidad de la vida humana aplica no solo al nonato, sino a otros. Si bebés inocentes pueden ser eliminados por millones, puede el infanticidio forzado o la eutanasia estar lejos para los discapacitados, los ancianos, o los enfermos terminales?

Está mi vida todavía en peligro de ser tomada contra mi voluntad por causa de falta de respeto por la simple vida humana? Puedes apostar que sí.

James A. Sieffert

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