20091224

LA SEÑORA DE LAS MEMELAS


"Nadie me dijo cómo nacían los hijos"... le contaba Jimena a Raúl mientras Raúl "cuando mi mamá me dijo que estaba embarazada me dijo que ya no me quería ver, que me fuera de la casa porque era una verguenza". Raúl se preguntaba cómo era posible que ese tipo de historias sucedieran en pleno Siglo XX.

Una hora antes Raúl había ido a ver a un amigo suyo en la colonia San Manuel, cuando iba a entrar a su casa se le acercó una mujer de campo, reboso oscuro, blusa de manta, falda a las rodillas; llevaba tomado de la mano a un pequeño con la cara sucia y mocos hechos costra en el cachete.

La mujer le preguntó a Raúl si esa era la colonia "el Mirador", quienes vivimos en Puebla sabemos que El Mirador y San Manuel están cerca -en auto- pero a pie una persona jóven haría por lo menos media hora, eran las siete de la noche ¿cuánto habría tardado esa mujer con su pequeño en llegar a casa?.

Raúl le dijo que estaba lejos y le dijo que si lo esperaba diez minutos le podía dar un aventón al Mirador en su coche.

Jimena aceptó. Subió al auto y esperó a que saliera Raúl, el niño de Jimena empezó a llorar de hambre, Raúl escuchó el llanto desde la ventana de la casa de su amigo y apresuró lo que estaba haciendo. Salió y subió al auto.

Rumbo a El Mirador, Raúl le preguntó a Jimena qué hacía a esa hora buscando esa casa, Jimena empezó a contarle la historia: Jimena acababa de tener un bebé, ahora tenía cinco meses. El padre del bebé era el mismo padre del niño que lloraba por comida en el asiento de atrás. Pero al parecer el "hombre de la casa" solo aparecía cuando había que engendrar hijos, luego se iba y hasta ese día no habían vuelto a saber nada de él.

Jimena tenía un anafre con el que hacía memelas en la plaza de su pueblo, con eso se mantenían ella y sus dos hijos, porque su madre -que nunca le explicó cómo nacían los bebés- la corrió de su casa cuando se embarazó.

El bebé de Jimena se enfermó de Neumonía, Jimena tuvo que vender su anafre para comprarle las medicinas a su hijo; luego se quedó sin fuente de ingresos. Una tarde le dejó su niño enfermo a su cuñada que le advirtió que no se lo iba a poder cuidar porque ella ya tenía cuatro; y se fue con el hijo grande a la ciudad.

Cuando llegó a Puebla empezó a buscar trabajo en la Central de Autobuses, alguien le dijo que fuera al DIF, pero una mujer la regañó en la terminal por traerse a su hijo y por arriesgarse ella y su hijo, luego le preguntó por los documentos del niño y le dijo que en el DIF le iban a quitar a su hijo... Jimena entonces decidió no ir al DIF llena de miedo.

Otra mujer le dijo que fuera a ver a una amiga suya y le dió la dirección que llevaba ahora en las manos, la dirección del Mirador. Una mas le dijo que fuera a Caritas, pero en CARITAS le dijeron que no podían recibirla.

De manera que Jimena había pasado todo el día sin comer moviéndose de un lugar a otro... hasta que por fin se había encontrado con Raúl. Jimena quería conseguir trabajo de sirvienta para poder comprar un nuevo anafre y regresar al "negocio de las memelas". Raúl le facilitó el trámite: la llevó a comer un taco y luego le dió 500 pesos para que se comprara un anafre. Jimena regresó esa noche a su pueblo, con su hijo de cinco meses enfermo de neumonía.

La historia de Jimena pareciera un cuento de Charles Dickens, es una pena que acontezca en este siglo, en este tiempo, en este momento... Mientras yo leo estas líneas "alguien" a menos de media hora de camino sufre por vivir en una completa ignorancia.

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